Con el objetivo de promover en Mendoza el desarrollo de los sistemas productivos acuapónicos, la diputada Ana María Andía (UCR) ha presentado un proyecto de Ley por el cual se declaran de interés provincial estos métodos de producción sustentable.
En el Ciclo “En Cámara”, la legisladora explicó el funcionamiento del sistema acuapónico al señalar que “es un método de producción sostenible de plantas y peces que combina la acuicultura tradicional (cría de peces) con la hidroponia (cultivo en el cual se prescinde del suelo como soporte o fuente de nutrientes y los vegetales reciben del agua,que se recircula, las sustancias nutritivas requeridas para su crecimiento)”.
“Es la articulación de la cría de especies acuáticas, con el cultivo de vegetales en agua, sin el uso del suelo como soporte o como fuente de nutrientes”, resumió.
Reconoció que el término “acuaponia” “no tiene uso habitual porque en Argentina el sistema está en una etapa inicial y en Mendoza, ha comenzado a desarrollarse pero hace pocos años”.
En tanto, aclaró que “hay emprendimientos que son exclusivamente hidropónicos, estos tienen un desarrollo más antiguo tanto en el país como en la provincia y está creciendo el número de desarrollo de naturaleza hidropónica que puede ser instrumentado a nivel doméstico en pequeñas unidades, como en grandes unidades productivas, y permiten la producción de flores, frutas, verduras y hortalizas”.
Destacó que en el caso de la acuaponia “se combina este tipo de cultivos con la piscicultura lo que provoca un uso mucho más eficiente del agua”.
La diputada radical se refirió a “la crisis hídrica que atraviesa la provincia desde hace más de una década y que exige a los Estados formas de producción de alimentos que sean sustentables, que no requieran de un alto consumo de agua y que ese consumo sea eficiente”.
En esta línea remarcó que “ la hidroponía se puede desarrollar en pequeña y gran escala, y pasa a ser casi totalmente independiente del clima de acuerdo a las condiciones en las cuales se desarrollen estos cultivos y a la infraestructura básica que es conveniente. Se puede practicar la hidroponía, por ejemplo, en zonas muy frías con el uso de adecuados cobertizos, se puede regular los niveles de humedad, de temperatura y se les provee a las plantas a través del agua que se reutiliza en un alto porcentaje, condiciones de crecimiento que resultan en una producción muy eficiente. Se pueden hacer varios ciclos anuales a diferencia de lo que ocurre con la producción de alimentos que tiene uno o a lo sumo dos ciclos de crecimiento en el año”.
Detalló además el funcionamiento de esta “articulación simbiótica” de la siguiente manera: “los desechos que producen los peces durante su cría y se acumulan en los estanques de dimensiones variables, son colectados y extraídos mediante un proceso de circulación de agua que permite que ingrese agua sin desechos”, con lo cual, “el agua resultante de la nitrificación también resulta oxigenada y es el agua que ingresa al sistema de cultivo de vegetales ya que esa agua ingresada contiene los nutrientes necesarios para el cultivo de los mismos”.
“Esto lleva a una enorme economía de agua, importante para provincias como la nuestra que es árida, con unos pocos oasis que no superan el 4 por ciento de la superficie del territorio”, recalcó.
La Ley, propone la promoción de este tipo de cultivos, promover el desarrollo de emprendimientos hidropónicos y de acuicultura y que los piscícolas puedan incorporar la hidroponía. Además, que los emprendimientos hidropónicos puedan incorporar la cría de peces que fundamentalmente permite optimizar el uso del recurso hídrico.
Mencionó además la posibilidad de “realizar convenios con la UNC, INTA , el Estado y otros centros académicos para facilitar recursos, a modo de facilitar para que los que quieran iniciarse o expandirse, cuenten con financiamientos razonables y que conduzcan a un incremento de la producción de alimentos y forrajes y proteínas de origen animal, para mejorar el acceso a la alimentación sana y adecuada. En la hidroponía no se utilizan abonos, plaguicidas o insecticidas, por lo que son alimentos de naturaleza muy saludable los que se producen por este medio”.
Los sistemas productivos acuapónicos contribuyen a disminuir la sobreexplotación de las aguas superficiales, reducir la lixiviación y las descargas de agua residuales al medio ambiente a través de la reutilización de dichos efluentes, procedentes de la acuicultura y de los subsistemas hidropónicos.
Además, permite diseñar y administrar sistemas de producción agrícola que reduzcan los desechos de agua y minerales que pasan al medio ambiente, protege la calidad del agua subterránea, hace más eficiente el uso del agua destinada a la agricultura, y ayuda a los emprendimientos agrícolas a mejorar la sustentabilidad a mediano y largo plazo.
En los fundamentos de la iniciativa se da cuenta que “la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) elaboró en el año 2014 un Manual de Acuicultura a Pequeña Escala, presentando esta actividad, en complemento con la técnica de cultivos hidropónicos, como un modo más sustentable de producción de alimentos y de aprovechamiento del recurso hídrico”.
