El plenario de las comisiones de Legislación y Asuntos Constitucionales y de Economía, otorgó despacho favorable al proyecto Semilla, una iniciativa orientada a regular la coexistencia entre distintos cultivos agrícolas y a resguardar la calidad genética de las semillas que se producen en Mendoza. La propuesta avanza en la consolidación de un marco normativo moderno que aporta previsibilidad al sector productivo y protege una actividad estratégica para la provincia.
Del encuentro participaron representantes del “Cluster de Semillas”, una iniciativa público-privada que agrupa a productores, empresas, investigadores (INTA, UNCuyo) e instituciones como el INASE para fortalecer la industria semillera de la provincia, buscando mejorar la calidad, la investigación, la producción y la comercialización de semillas.
Los especialistas se focalizaron en su actividad manifestando que “en los últimos años ha habido un crecimiento, un desarrollo importante de la producción de semillas hortícolas básicamente de cebollas y zanahorias”. Sostuvieron que desde hace varios años esta actividad se lleva a cabo “en San Juan y en Mendoza por productores que hacen algunos otros cultivos”, pero a medida que se han expandido la cantidad de hectáreas dedicadas a la actividad, “se tiene la necesidad de un marco regulatorio porque el hecho de que uno produzca semillas y en la cercanía existe otro productor que haga la misma especie, al producir semillas se libera polen al ambiente y ese polen, digamos, tiene la posibilidad de cruzarse con el polen de otra semilla” con lo cual se afecta “la calidad genética de la propia semilla”.
Es así que promueven que se le dé curso favorable a este proyecto de Ley porque “queremos que entren todos los que se dediquen a esta actividad, fundamentalmente para que continúen con una línea, una lógica de trabajo”, remarcaron. “En sí, lo que queremos es que no haya contaminación de las producciones, porque hay ´ventajeros´ que no conocen los problemas que genera hacer plantaciones sin ningún control, y eso genera, además, pérdida de mercados internacionales, por la calidad y la certificación que tenemos sobre las semillas que elaboramos”, sintetizaron.
A su vez, remarcaron que “Mendoza tiene alto potencial de crecimiento. De las 800 hectáreas cultivadas en la Argentina, Mendoza tiene aproximadamente 350 hectáreas de cultivo de semillas híbridas de cebolla y zanahoria. Contabilizamos alrededor de 50 o 60 productores en la provincia pero serán más una vez que se “abra” el Cluster -enfatizaron-. Y en materia de exportaciones aproximadamente se alcanzan las 300 toneladas, lo que representa alrededor de 30 millones de dólares”.
Pusieron de manifiesto también la importancia de contar con un laboratorio especializado regional, y reconocido internacionalmente, puesto que hoy, para poder lograr las exportaciones con altos índices de calidad, las muestras son enviadas a Córdoba y Buenos Aires con el consecuente gasto de logística que tiene a la cadena de frío como eslabón importante, por ejemplo. “Es necesario aunque lo más costoso y trabajoso es la capacitación del personal que allí se desempeñe, porque el equipamiento tecnológico y lo edilicio no es tan oneroso”, indicaron.
En definitiva, el grupo de profesionales expuso que “tiene que haber una especie de aislamiento en cada uno de los cultivos para que la pureza genética de eso que se está produciendo quede intacta”, por eso el apoyo a esta normativa propuesta. Argumentaron asimismo que “tenemos la necesidad de tener un marco legal que nos permita distanciarnos un cultivo de otro cultivo. El 90% o más de estas producciones son para mercado internacional, son para exportación y para que las empresas que nos encargan a nosotros la producción se sientan seguras, se les debe garantizar pureza genética”.
Con este marco regulatorio, es posible “poner sobre un mapa todos los puntos donde se produce y se van a producir semillas para tener visibilidad, referenciar, y medir distancias” entre los cultivos, afirmaron.
Finalmente, comentaron que los mercados a los que se exportan las semillas son principalmente Europa, Estados Unidos y Chile, y subrayaron que acá hay plantas de empaquetado en las que se implementan todos los controles de calidad necesarios y la producción se envía con el etiquetado correspondiente, en los idiomas requeridos y con la información específica.
De igual forma, indicaron que el sector tiene una “demanda tecnológica importante”, y que constituyen “una actividad con altísimo impacto. Hay décadas de investigación, y por eso hoy se obtiene una calidad superlativa”, aunque en estos escenarios “han aparecido actores nuevos que no tienen conciencia semillera”, destacando que hay “nuevos actores que plantan donde se les antoja, no tienen cuidados y eso es lo que produce contaminaciones; con lo cual se pierde todo el trabajo y el valor agregado a lo que se hizo durante los ciclos de dos años”.
El proyecto establece como objetivo central regular la coexistencia entre distintos cultivos agrícolas, a fin de garantizar la calidad genética de las semillas que se produzcan en la Provincia, evitando la contaminación genética en la producción semillera, promoviendo condiciones claras entre productores y estableciendo mecanismos para resguardar la producción de semillas de alta calidad.
En ese sentido, se designa al Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) como autoridad de aplicación y se crea la obligación de inscribir los lotes y establecimientos destinados a la producción, multiplicación o comercialización de semillas en el Registro de Uso de la Tierra (RUT), consignando información georreferenciada de ubicación, especie, variedad, cantidad de hectáreas destinadas al fin de producción de semillas, fechas estimadas de siembra y floración. Esta información será utilizada por la autoridad de aplicación para poder identificar y controlar las parcelas.
Asimismo, la iniciativa prevé mecanismos de programación, control y mitigación para prevenir conflictos entre zonas de producción, facultando a la autoridad de aplicación a recomendar medidas complementarias como barreras físicas, cortinas vegetales o desfases temporales de siembra. El proyecto incorpora un régimen de sanciones ante incumplimientos, establece la responsabilidad objetiva por daños derivados de la contaminación genética y promueve la coordinación interjurisdiccional con otras provincias. Finalmente, se dispone que el Poder Ejecutivo reglamente la ley dentro de los sesenta días de su promulgación, asegurando su efectiva implementación.
Desde el ámbito legislativo destacaron que el Proyecto Semilla representa un paso clave para fortalecer el perfil agroindustrial de Mendoza, al brindar reglas claras para una actividad de alto valor agregado y creciente demanda. La iniciativa busca compatibilizar derechos productivos, prevenir conflictos entre productores y proteger inversiones vinculadas a la producción de semillas de alta calidad, posicionando a la provincia como un referente en sanidad, calidad y previsibilidad normativa.
